Ahí estábamos
Sujetando la aguja,
dictando el destino,
de nuestro amor en la penumbra.
Testigo fue la noche
de aquel sacrificio;
Altar fue la fuente
Donde el ritual dio su inicio.
Cada gota resbalando,
Cada chispa de amor…
Juntando las heridas,
susurramos la promesa:
“Te seré fiel, día y noche
si en tu sangre grabas mi nombre”
“Mi cuerpo es tu ofrenda”
“Tu nombre está cortado en mis venas”
“Eres mío. Sellado en el alma.”
“Eres mía; grabado en la sangre”
“Te amo”
“Te deseo”
Así se selló el pacto que ni la muerte pudo derrumbar.


Para ti
que veías el mundo de forma distinta;
que no entendía las malas miradas;
que sólo quería ser comprendida
No debieron hacerte llorar.
Tu pureza, no la debieron dañar.
Tus lágrimas eran tan valiosas…
Vaya desperdicio.
Pero recuerda;
eras inocente; sólo una niña.
Te esforzabas por tener una vida.
Luchabas por encajar…
Eso nadie lo sabía.
Hoy te recojo en mis brazos
Te recibo de vuelta a casa
Porque ser tú misma
Nunca fue una cosa mala.


Sobre el altar, pasos se escuchan.
Su oscuro vestido resalta sus curvas.
Y bajo un velo sombrío oculta su rostro pálido y frío.
Una misteriosa mano,
Le ofrece rosas negras
Antes de llevarse su alma
Y alejarse con ella.
“Te ofrezco amor
infinito,
Compañía y pasión.
Contigo siempre estaré, junto a tu oscuro corazón.”
Agarrados caminaron por el cementerio
Adueñándose de todo el silencio
Sus ojos se miraban con devoción.
Se llevaron toda la atención.
Juntos durmieron en un
féretro,
Concluyendo así la unión de su amor
Y empezando su eterno sueño
“Cariño, créeme cuando te digo,
Que el único amor infinito
Sucede entre la muerte y el alma de uno mismo”.
Aquellas flores negras,
Fueron sus primeras y únicas.
El romance llegó a conocer
Aunque en vida no pudo ser.


Dentro de su perdido
corazón
Florecen sin control
Recorren su interior
Le causan dolor
Enormes espinas en ella se
cultivan.
Demonios internos
Haciendo de su cuerpo
Un verdadero infierno.
Nutriéndose de su alma,
Espantando, con sus sombras,
toda su calma.
Y dejándola carente de esperanza.
Desgarrada está su alma
Desprendida de ella, está la pureza de esta.
Es imposible salvarla
de este mar
de confusión y oscuridad
Con sus demonios debe luchar.
En las sombras, la paz encontrar.
Entre las tinieblas
Su alma vagará.
En la oscuridad, la belleza encontrar.
Amor mío, obsérvala.
Apréciala y abrázala.
Por muy siniestra que sea.
Aunque mucho temor sientas.
Estas malas hierbas
Hay que cortar
Tus alas negras
Debes alzar.
Volar entre la oscuridad
Y en esta encontrar arte
Y libertad.


Aún lo recuerdo
En mi corazón lo siento
Nuestros vírgenes labios
Temblorosos e inexpertos
Colisionando en la pasión
De un primer beso
Fue desde allí
Que lo vi todo claro;
Mi corazón, deseo arrancarlo;
Por completo ignorando
La presencia de sangre
En mis delicadas manos
Mi amor y pasión,
Quería entregártelos
Mientras nuestros cadáveres
Danzan al ritmo de la canción
Y en sintonía están
Los latidos de nuestro oscuro corazón
Y ahora, míralos.
Renacientes cuerpos,
Nuestros son.
Bajo la sangrienta luna
Se unen en un ritual
Danzando entre la penumbra
Tu mirada,
Tan profunda y enamorada
Me tiene hipnotizada.
En tus abismos,
Hermosos y verdes,
Mi alma se pierde
Tus cabellos,
Tan oscuros y sedosos
Explorados por mis dedos
Enredándose lentamente,
En sus secretos misteriosos.
Amor mío,
¿Te unirías conmigo
Al baile de la luna de sangre?
¿Permitirás que, de nuevo,
Nuestras lenguas se entrelacen?
Con la luna, un pacto sellar
En nuestras bocas,
Un destino inmortal.
No serán unos meses pasajeros
Sino un lazo que permanecerá
Hasta nuestro final


Envueltos en su oscuro velo
Mis ojos se hallan;
Deseando la eternidad
De tal sagrado momento
Mi única compañera
Mi fiel confidente
Con su tenue abrazo
La noche me sostiene
Una canción de cuna,
Entre aullidos de viento
Suavemente me mece;
Entre palidez y silencio
Me adormece
La luna,
Atrapada en un trance
A mí me tiene.
El cielo,
El único que me comprende
¿Sería mucho pedir
Ser capaz de permanecer aquí?
¿Demasiado sería exigir
Que mi alma con ella pueda vivir?
Noche mía,
Si puede oírme,
Permítame, con usted, cercanía.
Fusione consigo misma,
Esta alma, aún con vida.


Abandonada sobre la mesilla
Una decaída niña.
Cabello color vainilla.
Unos ojos de cristal
Llenos de melancolía.
De porcelana es su corazón,
Frágil, anhelando amor.
Buscando compañía
Ahogada en agonía.
Cada día
Es equivalente
A una nueva grieta
En su piel desmadejada
No es una simple muñeca;
Su corazón le duele.
No importa que de porcelana sea.
Lo mismo siente
Que cualquier corazón latente.
¿Alguien la arreglará?
¿Algún día la amarán?
¿De ella no se aburrirán?
¿Con ella querrán jugar?
Es una muñeca
Con emociones humanas.
A pesar de no tener lágrimas,
Se pierde entre el dolor
Y la lástima.
Aunque no tenga latidos
Anhela el cariño.
No posee voz propia,
Pero cuando sus manos ligeras,
Poco a poco se agrietan
En su interior
Silenciosos quejidos libera
Sin pensamientos
Pero con sueños.
Entera se romperá.
Y su recuerdo será lo único
Que quedará.
Y su abandonado cuerpo
Hecho añicos estará.














💬 Deja tu comentario